Todo apunta a que el segundo mandato de Donald Trump como presidente de EE.UU. va a ser peor que el primero, al menos para los que vivimos fuera de su país, aunque probablemente también lo será para muchos de los que viven dentro. Con mayorías sólidas y sumisas en ambas cámaras legislativas y con una mayoría decisiva en el Tribunal Supremo —para el que nombró en su primer mandato a tres magistrados conservadores hasta alcanzar una relación de 6 a 3 a su favor—, que le ha otorgado una impunidad casi monárquica, y sin un líder sólido en el Partido Demócrata tras la estrepitosa derrota de Kamala Harris, Trump tiene vía libre para hacer y deshacer cuanto le venga en gana.
El mundo de Trump
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