Hace 50 años, el 11 de septiembre de 1973, fallecía el presidente de Chile Salvador Allende, dramáticamente asesinado en su despacho, donde se dispuso a resistir hasta el último aliento con una ametralladora en sus manos. Un levantamiento militar internacionalmente recordado por su sangriento inicio, y aún más cruel desarrollo bombardeaba la capital, Santiago, con foco en el Palacio de la Moneda, sede del Poder Ejecutivo.
En los momentos previos a ese gesto de resistencia, que dio simbolismo heroico e histórico a la defensa de la democracia frente a la barbarie golpista, Allende había pedido a sus partidarios, asesores y funcionarios más cercanos que abandonaran el lugar y no se sometieran a ese martirio, el de la resistencia civil a la violencia armada de los militares, que decidió asumir en soledad.
Fue así la trágica culminación de un intento reformista en Latinoamérica en tiempos complejos para toda la región, cuando la guerra fría y el conflicto Este-Oeste todavía dominaba la escena mundial, a la vez que llegaba a su extinción el intento de desarrollo por sustitución de importaciones que los países al sur del Río Grande habían emprendido una década atrás.
Salvador Allende in memoriam, a 50 años de su muerte
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